¿Cómo se mide el impacto real de un programa social?
El número de personas que participan en un proyecto o que encuentran empleo es una una parte de la respuesta a esta pregunta, pero estos datos –por sí solos– no explican todo el cambio que se produce alrededor de un programa social. Y es que, cuando una persona mejora su situación laboral, también aumenta su autonomía económica, reduce su dependencia de ayudas públicas, mejora su bienestar emocional y genera efectos positivos para empresas, administraciones y comunidad.
El Valor Social Integrado (VSI) es, precisamente, una herramienta para medir esa transformación: una metodología que identifica, cuantifica y traduce en términos económicos el valor generado para todos los grupos de interés de una intervención social. No sustituye a los indicadores tradicionales, los complementa con una visión más amplia sobre el impacto conseguido.
¿Qué es el Valor Social Integrado?
El Valor Social Integrado permite medir el impacto real de una intervención social más allá de sus resultados inmediatos. No se limita a contabilizar indicadores como el número de participantes o las inserciones laborales, sino que analiza el valor generado para todas las personas y organizaciones implicadas: participantes, administraciones públicas, empresas colaboradoras y la sociedad en su conjunto.
Para ello, identifica los cambios que produce cada intervención, los vincula a indicadores verificables y, cuando es posible, los traduce en equivalencias económicas. Así, ofrece una visión más completa del retorno social de una inversión y permite comparar el valor generado por distintos programas más allá de los balances económicos tradicionales.
Este enfoque responde a una pregunta cada vez más relevante para administraciones públicas, entidades financiadoras y organizaciones sociales: ¿qué beneficios produce realmente cada euro invertido? Porque dos proyectos pueden alcanzar resultados similares sobre el papel, pero generar impactos muy diferentes en la autonomía de las personas, la reducción de la pobreza, la salud o el ahorro de recursos públicos.
Las cifras de nuestro impacto
Nuestros resultados en materia de empleabilidad muestran esa capacidad de generar valor. En 2024, por cada euro invertido en nuestros programas, se generaron 3,77€ de retorno social y económico –una cifra 9,3 veces superior a la registrada en 2016. Además, el 73 % de ese retorno corresponde al valor social, es decir, al impacto directo que los programas producen en la vida de las personas, sus familias, las empresas colaboradoras y las administraciones públicas.
¿Conoces nuestros programas de empleo?
Un impacto que comienza en la experiencia de cada participante. Y es que acompañar a una persona en su búsqueda de empleo durante seis meses supone una inversión aproximada de 600€, alrededor de 3,5€ al día. Durante ese tiempo recibe orientación personalizada, itinerarios adaptados a sus necesidades, mentoría, formación e intermediación con empresas.
Gracias a este acompañamiento, el 43% de las personas participantes accede a un empleo en menos de seis meses, mejorando su autonomía económica y sus oportunidades de futuro.
Esta forma de trabajar también se refleja en nuestra planificación de cara a los próximos años. El presupuesto del Fondo Social Europeo+ para el periodo 2023-2029 prevé una inversión de 26,57 millones de euros para acompañar a 20.220 personas y superar 9.400 inserciones laborales (un coste medio de 1.313,82€ por participante).
Además, respecto al periodo anterior (2019-2023), se prevé aumentar un 8% la inserción por cuenta ajena y un 6% la inserción por cuenta propia, mientras que el coste por participante solo aumenta un 6,4% (alrededor de 80€). Evidencia de que es posible ampliar el impacto social manteniendo un uso eficiente de los recursos disponibles.
El VSI en la práctica
Programa piloto en la Comunidad de Madrid
Toda esta teoría se puso en práctica con nuestro piloto de innovación social para la empleabilidad y la seguridad alimentaria, desarrollado en la Comunidad de Madrid durante 2024. Un proyecto que combinó itinerarios de inserción sociolaboral, promoción de hábitos saludables y transferencias monetarias (Tarjetas de Ayuda Solidaria) para responder simultáneamente a dos problemas muy relacionados: las dificultades de acceso al empleo y la inseguridad alimentaria.
La evaluación de este programa mediante VSI estimó un valor neto de 3.143.792€ –después de descontar la financiación pública. Sin embargo, cuando se incorporó el componente socioemocional (bienestar y satisfacción de participantes y empresas colaboradoras), este valor generado alcanzó los 4.957.992€ que benefició, principalmente, a las propias personas participantes (el valor que recibieron superó los 2,8 millones de euros en inserción laboral y mejora de condiciones de vida).
El análisis también identificó beneficios para las administraciones públicas mediante el ahorro potencial en ayudas sociales y costes sanitarios, así como para las empresas colaboradoras, que accedieron a talento preparado y fortalecieron su contribución social.
Uno de los indicadores más relevantes resume el alcance del proyecto: por cada euro de financiación pública invertido se generaron 6,09€ de retorno social que, al incorporar el valor emocional percibido, aumenta hasta los 8,02€.
¿Por qué es útil el Valor Social Integrado?
Al incorporar una visión más amplia del impacto, el VSI permite comparar programas, identificar qué actuaciones producen mayor valor social y orientar la toma de decisiones basadas en una evidencia integral.
Para las administraciones públicas, las entidades financiadoras y las organizaciones sociales, esta metodología aporta una forma más completa de evaluar la eficacia y la eficiencia de una intervención. No solo muestra si se han alcanzado los objetivos previstos, sino también el retorno social generado a partir de los recursos invertidos.
Para Acción contra el Hambre, el Valor Social Integrado complementa los indicadores tradicionales de seguimiento y evaluación. Además de medir resultados como las inserciones laborales, nos ayuda a identificar el valor creado para las personas participantes, las empresas, las administraciones y otros grupos de interés. Esto nos permite mejorar los programas, optimizar el uso de los recursos y respaldar las decisiones con datos objetivos.
PREGUNTAS FRECUENTES
Es una metodología que mide el valor económico y social generado por una organización para todos sus grupos de interés, incorporando impactos que no aparecen en los indicadores financieros tradicionales.
Mientras una evaluación tradicional mide principalmente actividades y resultados, el Valor Social Integrado incorpora también los beneficios sociales, económicos y emocionales generados por una intervención.
Porque permite conocer el retorno que produce la inversión pública y facilita tomar decisiones basadas en evidencia sobre qué programas generan mayor impacto social.
Utilizamos esta metodología para evaluar programas de empleabilidad e innovación social, identificando el valor creado para participantes, empresas, administraciones y sociedad.
Significa que los beneficios económicos y sociales producidos por la intervención superan ampliamente la inversión realizada, generando un retorno positivo para el conjunto de la sociedad.